Published On:domingo, 9 de abril de 2017
Publicado por Redacción
La mesura y la prudencia.
Por Mayra Martínez Pineda
La mesura es un freno a la conducta, un contrapeso que
surge de la consciencia para asegurar que nuestro trato o nuestra imag
Mesura en nuestros actos, prudencia en nuestras palabras,
valdría la pena repetir estas letras hasta impregnarnos de su sutil encanto.
Porque solemos alabar a las personas que se conducen con mesura y atacamos a
quienes no les cabe la prudencia en sus acciones. No hay tratados de vida,
existen escasos códigos de ética y hasta de conducta profesional. Al caso pocos
hemos de leer la biblia, un libro que corrige a fuerza de castigos y parábolas.
Algunos de sus relatos son realmente estremecedores y otros encantan con sus
formas en poesía pura. A contrario sensu veamos lo siguiente:
“El alcalde de Pilcaya, Ellery Guadalupe Figueroa Macedo
sufrió un accidente automovilístico esta madrugada en la Ciudad de México
cuando viajaba en su lujoso auto deportivo Aston Martin que tiene un valor en el
mercado de seis millones de pesos, indican reportes oficiales”. El percance
donde también estuvo involucrado un auto compacto de la marca Fiat, se registró
cerca de las 02:00 horas de este martes sobre Viaducto Río Becerra en la
delegación Benito Juárez, refieren los informes consultados. Proceso.com.mx
Una nota por demás impactante, en los términos que
estamos analizando ¿no les parece?
No cabe la mesura en el propietario de un auto
convertible valuado en millones de pesos y de una marca que ni siquiera muchos
de nosotros sabíamos que existía, porque tener un auto tan lujoso es un exceso
en una sociedad que tiene hartazgo de saber la riqueza concentrada en las manos
de unos cuantos, el status, los clasismos, deben ser cuestiones superadas en un
mundo que se precie de privilegiar a los derechos humanos, entonces, no fue
prudente que el Ayuntamiento de Pilcaya Guerrero, una comunidad pobre, con
grandes deficiencias otorgara un permiso de circulación a esa persona por ese
auto, (en el entendido de que ya aclaró el alcalde Pilcaya que no fue él, que
no es suyo el carro ni forma parte del patrimonio del Ayuntamiento), entonces a
alguien, sea quien sea no le cupo la prudencia y sin mesura otorgó un permiso
así por recaudar el recurso como fondo público, ¿no hay reglas específicas para
el cobro?, la recaudación por este concepto puede ser general, jamás se
imaginaron lo que ocurriría con ese auto y sería un acción de discriminación
negar el permiso por el tipo o modelo del mismo, pudiéramos pensar, hay mucho
más de fondo. Que hace un auto así en Pilcaya, una región que se ha visto en
conflicto constante por el crimen organizado, ¿quién es el propietario de este
auto?,¿cómo y para qué fue a Guerrero por un permiso temporal? Y que hacía en
la ciudad de México. Si en alguien cabe la prudencia que contesté a estas
preguntas sin reservas, porque ya nadie puede acallar las voces del hartazgo.

